¿Qué tan perfeccionista eres?

¿Te consideras una persona perfeccionista? Querer ser tan bueno siempre puede representar un riesgo para tu salud emocional. ¿Quieres saber más?

Siempre he pensado que muchos de los problemas del mundo nacieron cuando se creo el concepto de perfección. Sabemos que es prácticamente imposible alcanzarla, pero seguimos en su búsqueda incansable. En muchas oportunidades nos obligamos a dar más de lo que podemos con la esperanza de cumplir con un arquetipo muy difícil de conseguir. En otros casos, al contrario, esperamos que otros sean perfectos: he ahí parte de las historia de las personas que pasan su vida entera esperando al hombre o la mujer ideal bajo sus propios términos.

Creo que la mayoría de nosotros ha experimentado la necesidad de alcanzar la perfección en alguna situación, asignación o meta personal; algunos con mayor intensidad que otros. Hace un par de días encontré un artículo interesante en el portal web Aló, en el cual la periodista de The New York Times Ana Vera clasifica a los perfeccionistas en dos clases:

  1. Perfeccionistas adaptativos: este grupo engloba a las personas que se fijan estándares muy altos y que generalmente cumplen. Es decir, sus tendencias perfeccionistas sirven como guía para alcanzar sus metas, pero no dirigen –o arruinan- sus vidas.
  2. Perfeccionistas inadaptados: en esta categoría se incluyen a las personas que necesitan ser los mejores en todo y evitan a toda costa cometer errores. Según Tugend, para ellos el fracaso es muy temido, porque creen que si se equivocan perderán el respeto de las personas que los rodean.

Los humanos somos mucho más que teorías. Somos seres complejos y  cambiantes. Sin embargo, estos conceptos pueden servirnos para encontrar las características que compartimos con algunos de estos grupos y nos permitan mejorar nuestra calidad de vida.

La pregunta es: ¿el perfeccionismo representa un riesgo para nuestra salud mental?
Posiblemente. Como indica en el portal Aló Luis Fernando Fajardo, médico de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, el perfeccionismo se convierte en un problema serio cuando se sale de las manos y agrega que quienes sufren de esta patología desarrollan similitudes negativas como la inseguridad, baja autoestima y ansiedades.

Por su parte, la doctora Miriam Adderholdt-Elliott, de la Universidad de Georgia, presenta en su libro ‘Perfeccionism: what’s bad about being too good?’ (‘¿Perfeccionista? Descubre lo malo de ser demasiado bueno’), cinco características que comparten las personas que siempre desean sobrepasar los límites de la excelencia:

  • Miedo al fracaso: aquí hablamos de autosabotaje. ¿Habías pensado en la relación que existe en el miedo al fracaso arruina las posibilidades de alcanzar el éxito? Es decir, sin quererlo, el perfeccionista puede arruinar el camino hacia la excelencia si teme equivocarse.

  • Procrastinación: seguramente has escuchado muchas veces este término y también lo has practicado. Cuando se habla de procrastinación quiere decir que se postergan los deberes para “mañana”. Esto se da, en algunos casos, bajo la excusa de que aún no es el momento indicado para comenzar algo.

  • Mentalidad todo o nada: esto implica que algunas personas perfeccionistas jamás estarán conforme si no consiguen lo que desean bajo sus términos y condiciones.

  • Perfeccionismo paralizante:  Como se indica en el portal Aló, este comportamiento es similar al del miedo al fracaso pero cuando se torna en algo físico. Es decir, no hay punto de partida ya que asume que todo va a salir mal. Se queda estático y ni siquiera intenta ver si se equivoca o triunfa.

  • Adicción al trabajo: algunas personas viven para trabajar, hasta el punto de que les cuesta parar. Ese es el caso de muchos perfeccionistas. Esto puede generar mucho estrés en su vida.  Después de todo, como diría Adderholdt-Elliott, a veces es malo querer ser tan bueno.

 

¿Qué tan perfeccionista eres?

 

Fuente: inspirulina

Originally posted 2017-09-06 10:22:03.

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